Volver a ser troglodita

La foto es de mi amiga Mercé. Que ha estado en el Kilimanjaro. Que suertuda.
Un abrazo Hada

Empiezo este post anunciando una transformacion. Una transformacion que ha llegado a través de estos días de confinamiento.

Supongo que a todos nosotros nos va a cambiar la vida de alguna manera, de una forma u otra no volveremos a ser los mismos después de esta pandemia.

Yo he cambiado ya, y no sé si todavía lo seguiré haciendo más, ahora mismo llevamos tres semanas de confinamiento.

El silencio y la soledad del lugar en el que vivo me han dado un espacio valiosísimo para poder observar los cambios que se están produciendo en mí. También me han regalado el tiempo necesario para tras la observación, hacer una reflexión de si quiero que esos cambios aniden en mi vida o dejarlos pasar y bloquearlos.

Definitivamente no soy la misma y definitivamente estoy contenta.

Todo empezó antes del confinamiento, un día tras una avería eléctrica qué duro 4 días en mi casa. Algo empezó a cambiar en mi mundo.

Soy ya de por si,( o creía ser) una persona bastante ermitaña. Creía que necesitaba bastante poco de la sociedad, y creía que era bastante libre. (Dentro de lo que se puede ser viviendo en una sociedad del siglo XXI ).

durante los días de la avería, recibí otra lección más de la vida.

Vivo en una casa aislada, por lo que no tengo acceso fácilmente a otras personas ni a la luz de la calle ni a comodidades externas. Si quiero bajar la basura tengo que caminar 2 km o coger el coche y llevarla, si quiero comprar tengo que coger el coche e ir a por la compra y si quiero trabajar evidentemente también, como casi la mayoría de nosotros, tengo que conducir.

En esos 4 días sin luz de repente me quedé sin ningún estímulo visual y sonoro. No había ruido en casa. Nunca.

De repente no podía cocinar,no podía calentar mi casa, no tenía agua caliente ni luz para poder verme de noche, así que tuve que ir a comprar velas, y gas para poder cocinar.

Cuando ya supe que la avería duraría dos o tres días en repararse tuve que ingeniarmelas para cambiar mis habitos de higiene y tuve que bañarme o lavarme calentando ollas de agua , lavar la ropa a mano, y olvidarme de todo lo que en mi vida era automatico. Madre mía..Cuantas cosas son automáticas en mi vida!

Los dos primeros días fue todo bastante caótico, tarda uno en acostumbrarse a perder las comodidades, pero a partir del segundo día me empezó a gustar.

Me empezó a gustar no tener luz artificial para alumbrarme y empecé a moverme con el sol. Me levantaba antes del amanecer como siempre pero cuando el sol se retiraba sobre las 19:30 tocaba descansar y tocaba dormir como mucho a las 21:30.

21.30! Ritmos circadianos respetados totalmente!

A partir del tercer día empecé a reducir mi consumo de teléfono móvil, básicamente porque para cargarlo tenía que cargar baterías externas en casa de mi hija y era bastante incómodo, así que me racione su uso a 2 horas al día. Aún me parece demasiado pero es cierto que mi trabajo se desarrolla online y tengo que atender alguna redes sociales mal que me pese.

El silencio en la casa empezó a sanarme. Mi sueño se hizo más profundo y más saludable. (Movil apagado y Wifi apagada claro. Ninguna emisión)

Pude estar más consciente de mí misma durante todo el día porque tenía muchísimo tiempo de repente.

El tiempo se había multiplicado, me sobraba..Así, sin más.

¿Por que? Porque tenía todo ese tiempo de sobra? pues porque no había televisión distrayéndome, ni redes sociales todo el día, ni WhatsApp. Solo había quietud, calma y tiempo. Muchísimo tiempo para hacer cosas.

La falta de esa luz durante 4 días se convirtió paradógicamente en una experiencia maravillosa.

Cuando la luz volvió a estar disponible para mí, ya no me apetecía tenerla. Me molestaba la cantidad de luz que iluminaba mi casa y seguí utilizando las velas.

También seguí utilizando las luz del día para moverme. No iba a renunciar a esas sensaciones que había experimentado en ese periodo sin luz electrica.

A todo esto, llegó la cuarentena y me pilló así, de esta guisa, cambiadas algunas costumbres. A tras pies. Me pilló con muchísimo tiempo para aprovechar, me pilló con muchísima calma durante el día, me pilló con la creatividad muy alta por lo que puedo volver a pintar, para lo que antes nunca tenía tiempo, puedo leer, llevo varios libros ya, puedo descansar,meditar, hablar con mi pareja y he pensado que esta cuarentena no me está resultando dura por qué pase lo que pase de aquí en adelante, aunque tenga toda la disponibilidad de luz, no quiero volver a pasarme media vida mirando un móvil. No voy a volver a tener televisión. Se acabaron para mi las influencias publicitarias, las ideológicas…

Las luces de mi casa se encenderán pocas veces y las velas las han sustituido.

Ahora estoy un poco más completa. Ahora si que soy mas troglodita…

Mi alimentación de los últimos 2 años ya tiene más que ver con lo que comía un salvaje hace 5000 años que con lo que come la gente moderna ahora. Y ahora, después de esta cuarentena, podré hacer todavía una vida más troglodita, mas ” salvaje” , mas biológicamente correcta para mi.

Me levanto con el alba, me acuesto al anochecer, no tengo tele ni falta que me hace,cocino al fuego , estoy más al aire libre, charlo más con mi familia, doy rienda suelta a mi creatividad, duermo más profundamente y tengo tiempo para mirar las estrellas…

Ahora, soy más feliz, siendo más troglodita.

Mas salvaje. Mas biologicamente coherente.

Prueba!😍😊😊😊

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